Mantener una linea mientras bailamos salsa

Bailar sin molestar al resto de bailarines.Cuando estamos en una pista de baile, observaremos rápidamente cómo hay algunos majarones que no tienen otro nombre más allá del de majarones, que estando la pista ocupada por muchas parejas, hacen lo posible por destacar del resto, intentando ocupar para si, el mayor espacio posible, molestando al resto de parejas que buenamente intentan bailar procurando molestar a los demás lo mínimo posible.

Algunos incluso trabajan en esos bares desanimando a la gente, molestando con el micrófono y haciendo una especie de ejercicio aeróbico consistente en matar escurridizas cucarachas, al que han dado en llamar pasos libres. Mal rayo los parta. Creen que vamos a los baresde salsa a verlos a ellos, en lugar de a bailar.

No hemos de fijarnos en ellos, y a ser posible no seguirlos cuando se ponen a acaparar la pista. Si todos nos quejamos a los dueños de los bares de los desanimadores, con un poco de suerte se extinguirán como en su día lo hicieron los dinosaurios, y podremos bailar tranquilos, que para eso vamos a los bares, no para reirles las gracias que suelen tener en el culo.

¿Y cómo bailamos salsa en la pista de baile? Pues procurando no salirnos de una imaginaria línea que tracemos, aún cuando bailemos salsa cubana. Hemos de pensar en el resto de personas que han tenido la misma idea que nosotros, a la vez que nosotros y en el mismo sitio que nosotros, una sala de salsa y de bachata, que bailamos para divertirnos no para exhibirnos, excepción hecha de los ya citados mariconcetes desanimadores de salsa.

Desanimadores que por cierto, suelen ponerse unos nombres de lo más ridículos.

 

Saludar a los conocidos mientras bailas

Hay que bailar con tu pareja mientras dure la cancion

Hay personas que creen tener una intensa vida social, pero que yo diría se trata de una vida social engañosa, o por lo menos menguante. Son aquellos y aquellas que están bailando una canción de salsa con su correspondiente pareja en una pista de baile, e interrumpen varias veces el baile para saludar a unos supuestos conocidos que o bien pasan por allí, o bien están también bailando con otras parejas.

Mención especial para aquellas personas que mientras bailan contigo, miran a todo el mundo en la sala excepto a ti. Menos a ti, que en ese momento eres o deberías ser para esa persona, el ser más importante del mundo, porque mientras los demás miran o trasegan su cubata, tu estás bailando con esa persona y no haces eso mismo que hace de mirar a los demás, siendo tu “algo” a lo que está abrazado durante los breves minutos que dura una canción de salsa. Quien dice salsa, dice también bachata.

¿Y qué ganan con ello? Pues que te lo pienses la próxima vez que vayas a sacar a bailar a esa persona o que esa persona te pida a ti de bailar. Si vas a bailar conmigo bailas conmigo, y te dejas de saludar a la gente. O saluda primero a todo el mundo y luego bailas conmigo, o esperas a bailar rueda de casino.

Algunos pensarán que soy un exagerado, pero he visto en las pistas de baile como alguien de la pareja deja de bailar para saludar con abrazos, besos y apretones de manos a gente que bien bailaba bien pasaba por allí, mientras la pareja con quien estaba bailando, se quedaba esperando con cara de circunstancias, a que acabaran los saludos.

De locos.

Disfrutar bailando salsa con personas desconocidas

Con quien bailar salsa y con quien no

Una de las cosas que hacemos los novatos cuando estamos aprendiendo a bailar salsa, es sacar a bailar a todas las personas que nos encontremos en una sala de baile, una discoteca de salsa o cualquier bareto de mala muerte donde pongan música latina. Pero a todas, sin excepción. Avisando eso sí, que estás aprendiendo a bailar y que apenas saber hacer algunos movimientos muy básicos, pero que estás en esa tarea de aprender a bailar, para no llamar a engaños a quien acepte tu invitación a bailar.

Unas aceptan nuestro ofrecimiento y otras no, como los pimientos de padrón que unos pican y otros no, pero nosotros hacemos como los niños chicos que cuando quieren jugar van preguntando a todo el mundo si quieren jugar con ellos, hasta que dan con alguien que acepta su ofrecimiento y se pone a jugar, que es precisamente lo que ellos pretendían.

Es una medida muy eficaz sobre todo cuando comienzas a moverte en este mundillo de la salsa y aún no conoces a suficientes personas con las que bailar. Cuando ya llevas ese tiempo mínimo necesario, ya conoces a un montón de personas que están encantadas de bailar contigo y viceversa, y tienes y estás en una o varias listas negras de personas que no quieren bailar contigo o que tu no quieres bailar con ellas, por los motivos que sean. Suele pasar. No es ni malo ni bueno, pero suele pasar.

Con el tiempo te vuelves más delicado y llegas a extremos como el mío, en el que no bailo con personas tabaquistas. Me dan asco. Huelen mal. Y me da exactamente igual lo que los tabaquistas piensen de mi. Cuando peor lo llevo, es a la hora de hacer una rueda de casino.

Me la trae al pairo, como diría Reverte en el bar de Lola.