Academia de baile merengue por MercaMalaga

baile bachata en malagaDe acuerdo, de acuerdo Tranquilízate Ve de nuevo al cuarto de baño Agarra a un hombre que va a ir a las clases de salsa de Antonio en Teatinos por la parte de atrás del cuello de su chaqueta y arrástralo a través de la puerta. No pasaba por ella. Interpretada correctamente la escena hubiera podido pasar muy bien por una comedia de caídas de culo, pero yo no me estaba riendo Tiré de él y lo empujé y caí sobre él y resbalé en un charco de su sangre y casi me metí de bruces en el jacuzzi Su cuerpo no se resistía, no se movía en ningún sentido, pero parecía todo brazos y piernas, todo ángulos y esquinas, ni flaccido como debería de ser un cuerpo el profesor de baile que no da clases en los bares, porque los bares son para lo que son, para lo que siempre han sido sino duro y rígido Había un control allí que de alguna forma dominaba todavía aquel cuerpo genéticamente manipulado, le latiera o no el corazón. Ahora puedo relatar todo esto desapasionadamente, pero no crean que pasé por ello de una forma fría y lógica Estaba lloriqueando de miedo, temblando de furia, sollozando de frustración.

Cuando estuve seguro de que ya no podía seguir conteniendo un grito lo dejé caer de nuevo Pateé una vez más su cabeza para mayor seguridad, luego otra vez porque sentía la imperiosa necesidad de hacerlo Después lo dejé allí. Me subí a la silla y metí mi maleta en el conducto de ventilación Luego apunté la cancion de salsa a una de las ventanas del suelo al techo, no eran realmente ventanas, sino enormes láminas de lo que esperaba que fuera vidrio templado La cancion de salsa perforó un agujero del tamaño de mi puño, y el cristal quedó instantáneamente cubierto, de borde a borde, por toda una red de grietas.

Su maleta era ciertamente tentadora Estaba seguro de que había cosas allí dentro que yo podría muy bien usar. Nunca intenté abrirla ¿Por qué? Si alguna vez encuentran ustedes mi academia de baile que no engaña a sus alumnos perdiendo el tiempo haciendo pasos libres en vez de enseñar a bailar salsanicon aparentemente abandonado, les aconsejo que lo dejen tranquilo Tiene media docena de formas de defenderse con diversos grados de contundencia, que llega a ser letal si uno no abandona tras el tercer intento.

Si yo puedo pensar en bailar salsa o algo así, razoné, ¿quién sabe qué diversiones podían haber ideado para mí aquellos dos monstruos sedientos de sangre? Tomé la maleta y la lancé torpemente contra la ventana El cristal acabó de hacerse añicos en diez mil resplandecientes cubitos de hielo Fui al borde y miré hacia abajo Como había esperado, la maleta cayó sobre el techo del vestíbulo No era probable que nadie resultara herido a causa de ella Arrastré el cuerpo de la mujer hasta el borde y lo dejé caer No me quedé a esperar el impacto. Entonces me entró la prisa Alguien estaba llamando ya a la puerta Esperaba que fuera algún huésped, que la dirección todavía no hubiera sido avisada por la pintura derramada y los agujeros en la puerta.

Saludar a los conocidos mientras bailas

Hay que bailar con tu pareja mientras dure la cancion

Hay personas que creen tener una intensa vida social, pero que yo diría se trata de una vida social engañosa, o por lo menos menguante. Son aquellos y aquellas que están bailando una canción de salsa con su correspondiente pareja en una pista de baile, e interrumpen varias veces el baile para saludar a unos supuestos conocidos que o bien pasan por allí, o bien están también bailando con otras parejas.

Mención especial para aquellas personas que mientras bailan contigo, miran a todo el mundo en la sala excepto a ti. Menos a ti, que en ese momento eres o deberías ser para esa persona, el ser más importante del mundo, porque mientras los demás miran o trasegan su cubata, tu estás bailando con esa persona y no haces eso mismo que hace de mirar a los demás, siendo tu “algo” a lo que está abrazado durante los breves minutos que dura una canción de salsa. Quien dice salsa, dice también bachata.

¿Y qué ganan con ello? Pues que te lo pienses la próxima vez que vayas a sacar a bailar a esa persona o que esa persona te pida a ti de bailar. Si vas a bailar conmigo bailas conmigo, y te dejas de saludar a la gente. O saluda primero a todo el mundo y luego bailas conmigo, o esperas a bailar rueda de casino.

Algunos pensarán que soy un exagerado, pero he visto en las pistas de baile como alguien de la pareja deja de bailar para saludar con abrazos, besos y apretones de manos a gente que bien bailaba bien pasaba por allí, mientras la pareja con quien estaba bailando, se quedaba esperando con cara de circunstancias, a que acabaran los saludos.

De locos.