Musica salsa para fiestas por Torre Atalaya

hacer un recorrido salsero por varios sitios

Tiene media docena de formas de defenderse con diversos grados de contundencia, que llega a ser letal si uno no abandona tras el tercer intento Siyo puedo pensar en algo así, razoné, ¿quién sabe qué diversiones podían haber ideado para mí aquellos dos monstruos sedientos de sangre? Tomé la maleta y la lancé torpemente contra la ventana El cristal acabó de hacerse añicos en diez mil resplandecientes cubitos de hielo Fui al borde y miré hacia abajo Como había esperado, la maleta cayó sobre el techo del vestíbulo No era probable que nadie resultara herido a causa de ella Arrastré el cuerpo de la mujer hasta el borde y lo dejé caer No me quedé a esperar el impacto. Entonces me entró la prisa Alguien estaba llamando ya a la puerta Esperaba que fuera algún huésped, que la dirección todavía no hubiera sido avisada por la pintura derramada y los agujeros en la puerta.

Pero no tardarían en subir, seguidos poco después por la chica que sale a bailar salsa y se tira toda la noche bailando, toda la musica que suene Era el momento de marcharse de las clases de salsa en Malaga la salsera que sale a bailar con unos tacones muy altos, y a veces casi se cae al girar bailando salsa Dale a Desdémona un beso de adiós en mi nombre. Devolví la silla a su posición original Luego borré las marcas que habían dejado las patas de la silla en la mullida moqueta Alguien miraría finalmente en el conducto del aire, pero esto me daría un poco de tiempo. No me vanaglorio de ser un acróbata, pero conozco los suficientes movimientos como para realizar alguna que otra escena de acción sin la necesidad de un doble chica que llega siempre a las clases de salsa porque sale a esa misma hora del trabajoé dos veces para evaluar las medidas del agujero en el techo.

La primera vez que salté de una manera definitiva me golpeé la cabeza con la fuerza suficiente como para oír por un momento el canto de pequeños monitores de salsa en linea. Inspiré profundamente y lo intenté de nuevo, y esta vez conseguí clases de salsa en Malagayar las palmas planas en el fondo del conducto, colgué allí sin decidirme durante varios segundos, luego, con un poderoso esfuerzo, alcé las piernas, una, dos veces, empujando la parte superior de mi cuerpo unos cuantos centímetros hacia adelante con cada balanceo, hasta que pude enganchar los pies en el lado opuesto y empujarme hacia adelante, completamente dentro del conducto. Estaba oscuro dentro No podía ver hasta muy lejos en ninguna dirección Pero la tubería cilindrica era justo lo suficientemente grande como para permitirme dar la vuelta, aún a riesgo de que mi espina dorsal se doblara permanentemente formando un lazo Lo conseguí, sin embargo, y tanteé a un lado de la abertura hasta encontrar la rejilla de ventilación que había dejado allí antes. Tomé un rollo de papel higiénico y las pastillas de jabón y encajé grandes puñados de papel y tiras de jabón en el marco de la rejilla.

Los bares de salsa en Malaga

Los fotógrafos de los bares de salsa son unos pesados.
Aquí posando para una foto.

Llevaba más de un año sin pisar los bares de salsa de Málaga, salvo compromisos puntuales en Navidad, por ejemplo, y sólo por el tiempo estrictamente necesario.

No obstante, hace un mes se me antojó volver, porque echo de menos bailar con desconocidos o con viejos conocidos con los que hace siglos que no bailo, por aquello de la sorpresa, la novedad y la improvisación.

Así que me decidí a salir a bailar.

Un mes después de mi ocurrencia, he vuelto a tomar la decisión de no ir a bares de salsa durante una temporada.

En ellos, nada ha cambiado.

Siguen incordiando con animaciones que interrumpen el baile social, haciendo un mal trabajo de selección musical, fotografiando a los clientes sin su consentimiento…

Fue esto último lo que hace un par de domingos me hizo enfadar en serio e incluso remitir a los responsables de la organización un requerimiento de oposición y cancelación conforme a la LOPD.

Yo me encontraba bailando en la pista con un viejo conocido cuando una de las fotógrafas del bar se puso a captar una ráfaga de imágenes a una chica que posaba justo delante de mí, de modo que me vi cegada por el flash y deduje que habría salido en segundo visible plano en todas sus fotos.

Fotos que pasados unos días, me consta que publican en su Facebook.

Cuando terminé el baile, no localicé a la fotógrafa ni me pareció momento para discutir con ella y exigirle el borrado de las imágenes, menos cuando tenía varios caballeros esperando para bailar conmigo.

Por eso, un par de días después les envié un requerimiento por escrito.

Tras comprobar las publicaciones, vi que habían obedecido mis instrucciones, pero el caso es que me resultó molesta la situación y no es la primera vez que tengo que estar vigilando a los fotógrafos para que no me saquen o pedirles que no me fotografíen cuando me preguntan si quiero una foto.

Creo que sabéis de sobra que no quiero que me saquéis en las fotos. Os lo he dicho no pocas veces, pero seguís viniendo una y otra vez, haciéndoos los nuevos.

Molestáis a los clientes y así los perdéis.

Con lo fácil que es habilitar una zona del bar salsero para hacer fotos a las personas que así lo deseen…, pero no. Os debe parecer más divertido acechar al personal desde cualquier ángulo con la dichosa camarita.

No volveré a visitaros en mucho tiempo, eso seguro.